Descripción
El **Narcissus**, conocido comúnmente como narciso, es un género de plantas bulbosas de la familia Amaryllidaceae originario principalmente de Europa y la región mediterránea.
Se cultiva ampliamente como planta ornamental por sus flores vistosas que aparecen a finales del invierno o en primavera y que pueden ser blancas, amarillas o combinaciones de ambos colores.
La planta crece a partir de un bulbo subterráneo que almacena nutrientes y permite a la especie sobrevivir durante el periodo de reposo estival.
Prefiere ubicaciones con buena iluminación; puede crecer a pleno sol o en semisombra, aunque la floración suele ser mejor cuando recibe varias horas de sol al día.
El suelo ideal debe ser suelto, fértil y con buen drenaje, ya que los bulbos son sensibles al exceso de humedad que puede provocar pudrición.
El riego debe ser moderado durante el periodo de crecimiento y floración, manteniendo el suelo ligeramente húmedo pero nunca encharcado; una vez que la planta termina de florecer y las hojas comienzan a secarse, el riego debe reducirse progresivamente hasta suspenderse durante el periodo de reposo.
Después de la floración es importante no cortar las hojas inmediatamente, ya que estas continúan realizando fotosíntesis y permiten que el bulbo acumule reservas para la floración del año siguiente; se deben eliminar solo cuando estén completamente amarillas o secas.
Los bulbos se plantan generalmente en otoño a una profundidad aproximada de dos a tres veces su tamaño, con la punta orientada hacia arriba. Durante el crecimiento puede aplicarse un fertilizante equilibrado o uno ligeramente más rico en fósforo y potasio para favorecer la formación de flores, evitando excesos de nitrógeno que promuevan demasiado el desarrollo de hojas.
Los narcisos suelen multiplicarse naturalmente produciendo bulbillos alrededor del bulbo principal; estos pueden separarse cada varios años cuando la planta está en reposo para dividir y renovar las matas.
Entre los problemas más comunes se encuentran la pudrición por exceso de agua, el crecimiento débil en suelos pobres y ataques ocasionales de plagas como pulgones o nematodos. Todas las partes de la planta contienen compuestos tóxicos si se ingieren, por lo que se debe evitar su consumo por personas o animales domésticos.
Con un suelo bien drenado, luz adecuada y un periodo de reposo seco después de la floración, los narcisos pueden florecer de forma fiable cada primavera durante muchos años.




